De católico a ateo

Es casi de ley que el nacer en México tengas que haber nacido católico. Al menos por tradición.

Desde que tengo uso de memoria se me ha mostrado, agresivamente, que el camino de Dios es el camino de la Verdad y del Amor. Muchas personas, como yo lo hice cuando tenía 3 ó 4 años de edad, acepta esta verdad omnipresente que les revelan en sus hogares.

Durante muchos años (0 - 16), núnca dudé de esa verdad, inclusive, se admiraba que un puberto de 13 años tuviera tanta devoción hacia su máxima autoridad creacional. Aunque no recuerdo que en ese momento me arrepintiera de lo que hacía, sabía que hacía cosas que no estaban mal, pero que tampoco estaban bien.

Para ser más exactos, digamos que siempre estaba enojado, de mal humor, insoportable, con un exagerado sentido de lo correcto... creo =P.

Un día, simplemente, en lugar de aceptar fácilmente la verdad impuesta, comencé a razonarla. Aunque no del todo bien... Empecé a dudar de todo lo que pasaba dentro de esta secta, nombrada católica, poco a poco dejó de llenarme.

En un momento dado (que aún hoy no puedo identificarlo) me involucré con, digamos, malas compañías. ideas extrañas, que tenían tendencia a lo gótico y lo fundamentalista, empezaron a llenar mi cabeza con nuevas creencias. Una forma diferente de mirar los dioses. Tal vez muchos otras personas estarán al tanto y conocerán mejor que yo de ese tipo de ideología: ángeles, elegidos, misiones, demonios, brujas, entes y demás. Durante un tiempo fué bueno, simplemente acepté el destino que me mostraban estas personas.

En fin, pasaron más cosas y dejaron de pasar otras (16-16), y eso me llevó a volver a razonar lo que estaba creyendo. Ya no me junté con la mala compañia, de hecho, no hubo influencia. Esto dió pie a que me tomara tiempo para organizar las ideas dentro de mi pequeña cabecita.

De el hecho anterior, hice una especie de retrospectiva de mi vida para saber qué fué lo que salió mal. Descubriría que el hecho de aceptar la realidad suprema del ser celestial sería lo que más problemas me traería. Desde entonces (16-20, actualidad), no practico religión ni creo en seres supremos ó extraordinarios que controlan la vida de los seres humanos.

Siéndoles sinceros, es una de las mejores decisiones que he tomado; cambiaron muchas cosas de mi persona que las veo con una gran expectativa y que el entorno en el que interactúo lo vé bien. Una pequeña lista de ellas:

  1. todos los días enojado y de mal humor - todos los días sonriente y de buen humor.
  2. crítico destructivo - crítico constructivo
  3. autoestima basado en la creencia del amor que me profesan los dioses - autoestima basado en el amor que siento por mí mismo. =P
  4. solitario - social (o muy bien acompañado de amigos).
  5. pendejo - inteligente (ó tal vez sea mejor decir conocedor).

... y demás razones que no he identificado por la pereza crónica que me invade día a día (como a cualquier mexicano promedio ;-) ).

En sí, se puede decir que sólo he cambiado la manera de ver las cosas. Nací y crecí (y todavía sigo viviendo) dentro de una familia con creencia católica, mucha de la filosofía que ellos practican también la practico yo (16 años de práctica hacen que hagas las cosas por default).

¿Y jesuscristo? Lo veo como un (buen) filósofo HUMANO con una filosofía de la vida de uno para con sus semejantes muy buena, en nuestros días muchas leyes que tienen que ver con el respeto se basan en estas leyes históricas. El carácter divino que se le ha dado es, considero yo, una sobrevaluación por parte de la iglesia católica para estar en paz con el mundo por todas las pendejadas que han venido haciendo desde su fundación. No digo que nuestro filósofo jesus sea malo, sólo la iglesia que lo tiene como principal líder divino. Claro, las personas que practican ésta creencia (como debe de ser practicada según Jesús, y las que conozco las cuento con los dedos de una mano) son otra cosa, pues merecen mi sincera apreciación.

En sí, no digo que el practicar una creencia sea bueno o malo, simplemente creo que si una no te funciona, como lo es estar bien contigo, con lo que haces y con lo que quieres lograr, tienes que probar con otra diferente. Si no te gusta el helado de chocolate, tal vez el de fresa o vainilla sea lo que te agrade. A mí me funcionó el ateismo y puedo decir que, desde entonces, soy feliz.

P.D. - Eso sí, lo único verdaderamento absoluto (y divino) es la hueva que nos acompaña día con día... hay que respetarla. =D jejeje.

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